Llindar lleu es a la vez una publicación y una exposición: dos actos que parten situándose ante una estructura concreta, entrando en ella y secuenciando ciertos movimientos que permiten poner atención a los elementos que configuran la experiencia que entre ellos se da.
La publicación Llindar lleu no documenta una exposición sino que la desplaza. Es un ejercicio de traducción y correspondencias y a la vez, de proponer su lectura como una forma de escucha, donde el sonido no se presenta como experiencia directa sino como resto, huella o evocación: aquello que solo puede activarse a través de la imaginación, la memoria, la atención.
En este proceso aparecen anotaciones, transcripciones, indicios. Algunos remiten a convenciones compartidas —frases que aprendimos para nombrar un sonido—, otros surgen de recuerdos o de situaciones apenas reconocibles. En conjunto, podría tratarse de un archivo de lo cotidiano, donde lo banal adquiere forma y sentido en la propia secuencia de las páginas.
Junto al texto salpican algunas imágenes ocupando toda la superficie, en un nuevo intento por no ilustrar pero sí sugerir. Fragmentos y detalles de obras y objetos dialogan con los textos desde la elipsis, ampliando el campo de resonancias posibles.




