Publicado con motivo de la exposición homónima celebrada en la Fundación Opale (Lens, Suiza), el libro Rêver dans le rêve des autres presenta la obra de Yves Klein junto con trabajos de doce artistas aborígenes australianos (Angkaliya Curtis, Bardayal “Lofty” Nadjamerrek, Bill Whiskey Tjapaltjarri, Danie Mellor, Dhambit Munungurr, Emily Kame Kngwarreye, Ignatia Djanghara, Paddy Bedford, Waigan Djanghara, Wattie Karruwara, Judy Watson y Paji Honeychild Yankarr), mostrando que el vínculo entre el artista francés y el mundo de los aborígenes australianos dista mucho de ser arbitrario. Klein mostró un gran interés por las culturas no occidentales: en sus archivos se han encontrado obras de juventud que posteriormente fueron identificadas como copias de motivos aborígenes, y sus escritos confirman que conocía las pinturas rupestres del noroeste de Australia. En la década de 1950, el arte aborigen, aún poco conocido, no se consideraba la expresión de una espiritualidad diferente, sino más bien la supervivencia de un espíritu desaparecido, en definitiva, el del Neolítico. Yves Klein, al igual que sus padres, sentía una profunda fascinación por la prehistoria.



