Kristof Van Heeschvelde es un apasionado pintor y dibujante que pasa la mayor parte de su tiempo en su estudio. Obtiene los temas de sus obras de dos fuentes inagotables. Por un lado, se inspira en sus propias y agudas observaciones de la vida cotidiana: acontecimientos comunes, peculiaridades humanas, fenómenos sociales y normas y valores cuestionables, que suele abordar con humor, una sutil ironía y una deliberada actitud irreverente.
Le interesa especialmente el modo en que funcionan los mecanismos de inclusión y exclusión dentro de un mundo del arte altamente academicizado, una realidad que observa con gran sensibilidad desde su experiencia como profesional reconvertido. Asimismo, los autorretratos cargados de ironía ocupan un lugar destacado dentro de su universo artístico.

