Mercè Soler

En Berlín descubre la encuadernación y es a su vuelta a Barcelona, después de diez años, donde une oficio y concepto. Sus libros son transcripciones de todo eso no dicho. De la incomunicación, del secreto, de la interpretación de lo que cree el otro, de la impotencia de expresarse y de la identidad que creamos según lo que queremos o podemos mostrar.
Conversaciones que desembocan en objetos decapados y casi herméticos, dejando un agujero para que entre el espectador.
El tacto y la dureza del papel, del mármol, del terciopelo o del hielo acompañan al espectador hasta donde se dejen.

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