So Far So Good va al encuentro de la familia Hachmi, acompañándola en su periplo burocrático para solicitar asilo en Bélgica. El contexto en el que se desarrolla esta obra coincide con el primer periodo de confinamiento decretado por Bélgica.
A partir de las imágenes de archivo de la familia, recuperadas de teléfonos inteligentes averiados, No Sovereign Author pone en tensión dos discursos que jamás se cruzan: por un lado, el discurso del encuentro posible, transmitido por un hilo de imágenes cotidianas, acumuladas y acompañadas por los comentarios de la mujer que relata sus recuerdos; y por otro lado, el discurso del no-encuentro, el del Estado, vertical y deshumanizado, que se vuelve legible mediante la reproducción de extractos de entrevistas y la respuesta del Comisario General para los Refugiados y los Apátridas.

