FLEURS DU MAL
Para Charles Baudelaire, el medio fotográfico no es un arte, sino un medio técnico para representar la realidad. Como contrapunto a Baudelaire, Antoine d’Agata reelabora sus propias fotografías a través de la intervención digital para regresar al grabado, como si pasara del píxel a la línea del tiempo.
Él lleva la fotografía al límite, descartando el medio para volver a lo crudo. De este modo, los textos de Baudelaire entran en diálogo con fotografías que se han convertido en grabados a través del desgaste y la manipulación, donde los cuerpos se funden para dar paso a la poesía del cuerpo.


