En la última década el trabajo de Alex Llovet se ha vertebrado alrededor de dos grandes ejes temáticos: la identidad y la memoria. Explorando el fotolibro como formato para conceptualizar y presentar sus proyectos centrados cada vez más en su entorno inmediato -la pareja, los hijos y el territorio que habita-, ha conseguido generar un universo propio donde el documento fotográfico y la imagen poética se entrelazan e interpelan constantemente.
¿Se puede añorar algo que aún está sucediendo? Este es el punto de partida de Summer’s Almost Gone, un centenar de imágenes tomadas durante los veranos de 2016 a 2021 en diferentes lugares de Inglaterra y España, que conforman su particular álbum familiar de vacaciones estivales. En estos períodos de contacto con la naturaleza, sinónimo de libertad, descubrimiento y juego, pero también de desafíos, crecimiento y enfrentamiento con los propios fantasmas, Llovet apela a la fugacidad de la vida mientras se cuestiona las limitaciones de la práctica fotográfica ante la frustración de no poder ser actor y espectador al mismo tiempo


