Noites Desperdiçadas, de Vitor Casemiro, se presenta como una crónica sobre el miedo urbano. Un recorrido visual entre bares y calles peligrosas, donde un conjunto de personajes —humanos y animales— es retratado con un flash potente e invasivo.
El trayecto está marcado por el alcohol, la violencia y una arquitectura hostil, elementos de un caos en cierto equilibrio que reconocemos en las noches de las grandes ciudades.