El fuerte de Vekemans es la pintura. Su obra anterior consistía principalmente en gouaches sobre papel de dibujo, pero hoy en día pinta sobre todo al óleo sobre lienzo o detrás de vidrio, además de realizar algunos trabajos y/o estudios utilizando técnicas mixtas: gouache, acuarela y tinta sobre papel.
«En mis pinturas, creo que lo que cuenta es la imagen, no el mensaje. No quiero expresar un compromiso social a través de mi trabajo. La realidad es más abrumadora que la imaginación. La forma en que se aplicó la pintura sobre la superficie es lo que cuenta la historia, no la representación en sí, que es solo de importancia secundaria».
Vekemans ha optado decididamente por la pintura figurativa. Imágenes que encontró o imágenes guardadas en su memoria, pero siempre reconocibles y destiladas de lo que se llama «la vida real». Él registra estas imágenes utilizando su propio estilo personal y sin un conceptualismo que las eclipse.
Su obra no realiza críticas mordaces, reflexiones metafóricas ni consideraciones sociológicas. A Bruno Vekemans solo le interesa la imagen real, la estampa que adquiere fuerza y autoridad a través de su propio contenido.



