En Brasil, el fútbol es más que un simple deporte. Es la esperanza de un futuro mejor, una distracción de la vida cotidiana, un creador de identidad y comunidad. Si no hay un balón cerca, la gente patea frutas o latas; cuando no hay una cancha, la improvisan. El fútbol marca el alma del pueblo brasileño, así como la imagen de la ciudad y el paisaje. Cualquier terreno que esté más o menos nivelado, y que no esté cubierto de maleza o edificado, se convierte en un campo de fútbol. Aunque puedan faltar lugares de reunión, parques o centros comunitarios, siempre hay un campo de pelada. En este volumen, dos fotógrafos brasileños buscan y encuentran el fútbol en lugares donde uno no esperaría hallarlo.
Leonardo Finotti crea una especie de inventario, mostrando imágenes de su serie Campos Sagrados, para la cual viajó por todo Brasil —a barrios ricos y pobres, a zonas industriales, periferias urbanas y al campo— para tomar fotografías desde una perspectiva elevada de campos de fútbol, tanto temporales como «reales», y de sus alrededores.
En su serie fotográfica Brasileiros Futebol Clube, Ed Viggiani acompaña a sus compatriotas a cualquier lugar donde se juegue al fútbol o se siga a un equipo.


