Sombras Secas (Dry Shadows) es la segunda piel de la ciudad: la de quienes la recorren y la atraviesan, la de los objetos que la sobrevuelan, las transparencias, los vestigios de humanidad, la inminencia del pensamiento, la suciedad que resbala por el cristal de una ventana y la vacilación del fotógrafo entre lo que realmente ve, lo que es y aquello que intenta descubrir para llegar, finalmente, a conocerse a sí mismo.
Es un teatro interior de representaciones que no puede explicarse, solo contemplarse. Ninguna fotografía se presta a una interpretación única.
No aquí, entre estas sombras secas, donde las imágenes de Marcelo Greco forman parte de un laboratorio en el que, por momentos, parece ponerse a prueba el silencio de la vida y de la muerte.

