Una alegoría sobre el crecimiento y la constante búsqueda de nuestro lugar en el mundo.
«El Niño que vendió el Mundo» es un ensayo fotográfico sobre la infancia dónde conceptos como la curiosidad, la inocencia, el crecimiento o los miedos influyen en la búsqueda inconsciente de la propia identidad.
Desde su inicio en 2013, la intención ha sido facilitar la reflexión, reconectando con el mundo de los niños y avivando recuerdos de nuestro propio descubrimiento del mundo y nuestro lugar en él. Al mismo tiempo cuestiona los límites que la sociedad y la cultura imponen desde temprana edad mediante normas y tradiciones preestablecidas, limitando el crecimiento y el desarrollo personal.

